Hace un poco más de un par de meses me trepé a un avión con dirección a Boulder, Colorado. Uno de los viajes más espontáneos de mi vida. La selección del lugar y la compra del pasaje se dió tan solo 6 días antes y después de un rápido descarte a la pequeña lista que había hecho mientras buscaba un plan para el feriado largo de Semana Santa. La selección terminó siendo fácil, un lugar nuevo, a donde tenga amigos que me hospeden y que no cueste exorbitantemente caro. Done, Boulder it is. A diferencia de otras vacaciones, esta sí fue una de escape. Había estado los últimos 5 o 6 meses en otra, cansada, y necesitaba algo que me ayude a salir de la inercia en la que me encontraba. A pesar de estar en pleno verano, mis días se limitaban a trabajar y a dormir. De vez en cuando hacía algo que me distraía un poco, pero para alguien a quien le encanta salir, ir a la playa, el mar... estos "algos" eran absolutamente mediocres. Así que sin mucho pensarlo (tanto que lleve la ropa equ...
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